6 de junio de 2013

Una muesca en mi culata

 
 
El retrato de Dorian Gray: La única forma de librarte de una tentación es entregarte a ella.

 

Morder el polvo del camino
y aceptar el sabor
polvoriento en mi boca.
Cabalgar en soledad
por los caminos sin esquinas,
ni arboles donde descansar mis sombras. 

Debo ir, a por la muesca en la culata
y calcular los pasos
para el duelo que se aproxima,
sentir el dolor
de la bala en mi pecho
y aprender de la herida,
-si es que sangra-. 

Ellas siempre cicatrizan.
Se cierran como una planta carnívora.

Siempre sientes, su dentellada.

3 comentarios:

Anabel dijo...

Uf, lo de que las heridas se cierran como una planta carnívora es bestial.

Besos, Adriana ;-)

Tesa Medina dijo...

Las heridas siempre cicatrizan, pero unas lo hacen peor que otras. Las hay con apenas un trazo, y las hay con unos costurones díficiles de disimular.

El cuerpo tiene memoria y las emociones también.

Un abrazo, poeta.

Y espero que pases un buen verano.

Darilea dijo...

Yo suelo decir de las heridas que cicatrizan pero dejan su huella para el recuerdo. Besitos :)