20 de junio de 2010

El Viento


Quise leer en el viento
y mis ojos se perdieron en su silbido.
Quise escribir sobre él, palabras,
y mis manos yacieron sobre él
siendo nubes en el cielo.
Y el viento susurró sobre mi piel
y esta habló.
El viento entró en ella
para darme un respiro
y el viento serpenteó
por todo mi cuerpo
y este fue erizo.
El viento se posó sobre mis labios
y mi boca abrió palabras.
Y el viento fue mío por un momento
y el momento fue instante
y el instante fue humareda
y la humareda fue viento…
y quise leer
y quise escribir…
y no leí
y no escribí
y el viento no existió…
aun siendo yo, su cálida brisa.
*

7 comentarios:

Fernando dijo...

alertas rojas de un cierzo endemoniado...o amante fiel de tus noches...besos.

Maria Coca dijo...

El viento... qué bonito.

Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Me ha gustado mucho este poema.
De lo mejor que he leído en tiempo.

Besos.

Tempus fugit dijo...

Cuando el viento se vuelve aliento, las palabras vuelan solas...


besos

Tesa Medina dijo...

Hay que ser poeta para que el viento te sugiera estos versos con tanto ritmo como una tramontana.

¿Qué tramas? ¿Quien eriza tu piel?

Quitándole su lado poético y entre tú y yo, a mí el viento me pone de los nervios. Me vuelve literalmente majara e irracional

Besos,Tris-Ynarud

@Intimä dijo...

A mi me gusta la voz del viento, a veces melodía, otras susurros otras un grito desolado.
Me encanta lo que el viento te susurro al oido.
Un besito.

Miguel Angel Servellón dijo...

Tenia dias de pasar por tu blog y siempre me encuentro con esas letras que llegan al corazon