
“Tus manos todavía guardan recuerdos de su pálpito”.
Tras las palabras de éste verso del poeta Fernando Sarría, renacieron de las cenizas de un fuego perenne, estas otras.
mis manos todavía guardan recuerdos de su pálpito.
Y él cerró los ojos
recordó tardes de frío intenso
respiró deseando alcanzar el aire de antaño.
Sonrió en silencio al verla llegar
observó como aquel desconocido la arropo
mientras en voz quebrada
ella susurro, fue aquí,
en ésta curva
su corazón frenó rápidamente
y dejó de palpitar.
Y él se sintió feliz de volver a verla,
y él cerró los ojos
recordó tardes de frío intenso
y respiró deseando alcanzar el aire de antaño.
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... para Fernando S.